Disfrutar editando fotos

La edición fotográfica es una de las acciones que más disfruto en el proceso de una sesión.

Hacer el volcado de imágenes es un momento emocionante, en el que siento que vuelvo a vivir el espectáculo fotografiado, esta vez a cámara lenta. Puedo ver cada detalle, cada color, cada sombra, cada forma, cada mirada, cada gesto,…. El resultado aún no está del todo claro, pero yo ya estoy dentro.

Cuando no he disfrutado de una sesión, se nota. El desinterés poco a poco va cogiendo forma, y lo más normal es que nunca termine ese trabajo. No me ando por las ramas y lo expreso con claridad si hace falta.

Por suerte esto no es lo habitual. Me gusta impregnarme de lo que hago y conectarme a todas las sensaciones que soy capaz de detectar, así que desde el primer visionado, mi curiosidad y gusto por la magia del arte, la fotografía y la edición, se delatan.

En mis sesiones con artistas, creo que esta es la clave. Me apasiona averiguar de qué manera única proponen transformación, y cómo se les ilumina la mirada hablando de su proyecto. Imprescindible compartirlo con el mundo, así que si es tu caso, échale un ojo a como puedo ayudarte en el siguiente enlace: Sesiones para Artistas

Volviendo al proceso de edición, suele tener la misma forma a menudo, aunque el trabajo nunca sea igual. Este podría ser un buen resumen de cómo trabajo, de forma sencilla (algunos puristas se llevarán las manos a la cabeza):

1- Volcado de imágenes al ordenador: ¡¡Nunca trabajar directamente en la tarjeta!! Debemos descargar y hacer una copia de las fotografías antes de comenzar a trabajar con ellas. Cuando la cámara lo permite, lo ideal es hacer las fotografías en formato jpg (baja calidad) y en RAW (ambos). El primer formato nos permitirá visualizar las fotografías a grosso modo, lo cual adoro porque ahorra mucho tiempo. En el RAW tenemos toda la información de nuestra imagen en bruto, lista para revelar, editar y guardar en jpg con la calidad que precisemos para utilizarlas (jpg porque es el formato más compatible en general con casi todo)

* Muy importante formatear la tarjeta de memoria antes de comenzar cualquier trabajo fotográfico, no sirve con borrar, ni de poco en poco ni de golpe: formatear.

*Anécdota: sesión de fotos en conciertazo de rock. Disfruté y entregué lo mejor de mi, con de mas de mil fotografías realizadas, entre músicos, montadores, público en general, público en concreto, ambiente,…. Estaba deseando ver, mejorar y entregar mi trabajo, ¡estaba entusiasmada! Mientras las imágenes se copiaban, no pude esperar para editar. El ansia me jugó una mala pasada. No me di ni cuenta de que estaba trabajando sobre la tarjeta, cuando un mensajito en la pantalla me heló la sangre: «Tarjeta SD corrupta, Formatee para continuar». Bueno, calma, me dije, has recuperado mil veces información de tarjetas de clientes borradas por error, mientras no formatees, todo bien. Me había comprometido a entregar el trabajo al día siguiente, domingo, y no tenía en casa el Recovery Lab, programa que solía utilizar en el trabajo. Busqué similares para descargar. Casi todos eran de pago y en ese momento, estaba sin un céntimo en la cuenta. Algunos avisaban desde el inicio, pero otros, esperaban a descargarlo todo (unos 25 minutos de media), me mostraban las miniaturas y después, me decían los euros que costaban recuperar mis fotos. Rondaba los 30 € en casi todas las apps «gratuitas» que encontraba. Pasé la noche completa insistiendo, llena de rabia y de impotencia, negándome a perder de una forma tan absurda un trabajo al que había puesto tanta ilusión. Leí foros, blogs, vi multitud de vídeos, probé mil aplicaciones, direcciones web, busqué, … y mi desesperación crecia con el paso de las horas…no podía ser que lo perdiera todo! ¡No había formateado, no era justo! No quería rendirme, y no lo hice. Finalmente recuperé el 90% de mis archivos en una app en la que debía ir descargando una a una, las 900 imágenes que conseguí recuperar. Dos horitas de nada…, joder! Pero lo había conseguido y rompí a llorar con todas mis ganas. Eran las 8 de la mañana, y ahora sí comenzaba mi trabajo de selección y edición… Una experiencia horrible, por suerte con final feliz. Los programas de recuperación han cambiado mucho desde entonces pero cometí el error de no guardarme el nombre de aquel que me salvó. Por si acaso, lo mejor, no tocar los archivos hasta que estén copiados todos y cada uno de ellos. Lo recomiendo fervientemente, esperar.

2- Primera criba. Vistazo general de todas las fotos en el archivo jpg para no ir abriendo de una en una (en mi nuevo ordenador ¡¡puedo visualizar también los archivos RAW!!), en el que sólo elimino las que sin lugar a dudas no sirven. Aquí me hago a la idea del trabajo en general, de lo que tengo, de las opciones, las cantidades, los encuadres, los colores, las luces, efectos que no veía mientras fotografiaba… Ante la duda, mejor no borrar archivo. A veces surgen ideas y formas de fotos en principio descartables, esto es arte. Dependiendo del tipo de sesión, su finalidad, la cantidad de fotos disparadas, el tiempo del que disponga y cuanto esté disfrutando con esas fotos, a veces hago una segunda criba, antes de comenzar a editar. A veces muchas más, como en bucle. Qué le voy a hacer, lo disfruto.

No olvidemos que la papelera de reciclaje tiene opción de restaurar archivos eliminados (casi siempre)

Trabajando, aprendiendo, disfrutando del proceso

3- Edición. Revelar en camera RAW muchas veces es una forma de seleccionar, ya que aquí es donde se ve en detalle si sirve o no cada imagen. Aquí suelo mis prioridades están en el color, los contrastes, los negros, la calidez,… Abro Photoshop para enderezar y recortar si fuera preciso, ver y corregir (en general acortar) el histograma, … y guardo en jpg sin modificar el archivo RAW. Si necesito agregar algún filtro o limpiar manchas del sensor o de la lente, o trabajar con las capas guardo en jpg y lo cierro para volver a abrirlo y así disponer de todas las opciones de Photoshop.

4- Almacenaje. El paso final: pensar donde guardaré las fotos, con que orden, con qué nombre, si necesito sacar copia de menor resolución y en qué formato para las redes sociales, si son para alquien cómo se las entregaré, cuantas… En este paso también elimino alguna foto más y subo a la nube las que quiero tener disponibles desde otros dispositivos.

Me cuesta mantener la atención cuando no disfruto algo, prefiero no hacerlo. Los cursos de Photoshop que he realizado, sobre todo los primeros, no consiguieron que me motivara lo suficiente como para aprender la infinidad de herramientas de las que dispone. Demasiado técnicos y complicados, me volvían la cabeza loca.

No es fácil de utilizar ni intuitivo si le quieres sacar un buen partido, pero tampoco es necesario complicarse tanto la vida para comenzar, al final vas aprendiendo lo que utilizas más y olvidando lo que menos. Hasta hace muy poco era el único editor que utilizaba, tiene lo que quiero, y no quería más.

Haciendo pruebas con otros editores, no me daban tantas opciones, pero últimamente me están sorprendiendo lo útiles e intuitivos que se están convirtiendo estos programas, ¡por fin!.

Hay editores que no están nada mal, y puedo destacar, por mi experiencia y mi gusto personal, de forma gratuita para PC: Pixlr y Gimp y para el movil: Snapseed, muy completo e intuitivo, sin olvidarme de Google Fotos, que aunque es simple, puede resultar de gran ayuda para pequeños ajustes básicos de luz, contraste, color, recortes, enderezar, añadir filtros, organizar,….

Ahora ando investigando Lightroom, que en mi PC anterior no era capaz de arrancar. Esto es un aprendizaje continuo, y cuando dominas algo, pum! sale una nueva opción que lo hace todo en un click.

Y el retoque con inteligencia artificial, que me parece impresionante aunque de momento, deja mucho que desear, viendo la evolución del mundo digital….estaré atenta, teniendo más claro cada vez, que si se complica aprenderlo, no hay que darle mucha vuelta, seguro que pronto hay una buena solución

@sandraemontoro